lunes, 16 de agosto de 2010

Crisis Alimentaria: ¿una segunda re-edición?

Especulación, especulación y más especulación: ¡Basta!

Pablo Torres y Gabriel Carvajal / 09 de Agosto de 2010.


La especulación financiera se encuentra en el ADN del capitalismo.
La sed de ganancias de los capitalistas es la vorágine que lleva a la quinta parte de la población mundial a la pobreza absoluta (vivir con menos de un dólar al día). El 2007-2008 hubo una enorme crisisalimentaria mundial, por la especulación y la inflación de los productos alimenticios para mayores ganancias de los pulpos agroalimenticios. Incluso hubo revueltas contra el hambre en una veintena de países. Hoy nuevamente hay una espiral alcista de los alimentos: ¿se reeditará la crisis alimentaria, ahora en plena crisis mundial que está arrojando a los trabajadores al desempleo masivo y crónico? Las graves inundaciones en China –que han dejado más de 2.000 muertos- y los incendios forestales en Rusia –que han duplicado la tasa de mortalidad-, han hecho que el precio del maíz crezca en más de un 15% sólo en un par de días, y el trigo haya doblado su precio en dos meses, agravando con ello las dificultades de lo más desposeídos alrededor del mundo para los cuales el maíz es parte de su dieta básica. Los precios del trigo han subido desde junio pasado casi 50 por ciento) lo cual en su conjunto constituye su mayor alza en más de tres décadas. ¿Pero es una causa natural? El problema de la inflación a la cual se ve expuesta este sector de la economía, contrasta con la deflación que vemos en Occidente y con la economía a nivel global. El capitalismo está nuevamente en su encrucijada de la máxima ganancia a costa de cualquier “sacrificio”…

¿Deflación v/s Inflación?

Como hemos analizado en notas anteriores en este semanario, la economía mundial al parecer se encuentra ad portas de una nueva recaída (1), y en momentos donde el mercado norteamericano, el mayor comprador de las mercancías mundiales no levanta cabeza, y donde el desempleo crónico se sigue agravando (los datos del último mes arrojaron 131.000 personas nuevas en condición de desempleo). La baja de las tasas de interés de la Reserva Federal de EEUU –a tasas
del casi 0%- y los enormes planes de estímulo mundiales intentaban reanimar la economía prestando dinero barato a los inversores y con ello intentando reanimar las ganancias y los datos “positivos” de la principal economía del mundo. Así, los grandes pulpos financieros buscaron nuevos mercados en donde inyectar dinero para poder recibir suculentas ganancias; (…) “La FED podría estar inflando las burbujas en los mercados emergentes induciendo a los inversionistas globales a mover dinero desde EE.UU hacia países que ofrecen mayores rendimientos [...] la respuesta a las presiones deflacionarias en EE.UU. crea presiones inflacionarias en otras partes.” (…) [Inflación: la nueva gran brecha en Bloomberg Busnessweek]. Es decir, conseguían préstamos baratos para invertir en los “mercados emergentes” (centralmente los BRICS) y con eso hacer dinero fácil (lo que el economista Nouriel Roubini denominaba como “carry trade”), y a la vez, permitía reanimar artificialmente el crecimiento en países como en China o Brasil. Pero el crecimiento de las economías como la China fue además por sus propios planes de estímulo que inflaron la economía, lo que a la vez alimentó la demanda China de materias primas como el hierro o el cobre a precios exorbitantes. Mientras veíamos crecimiento en países como China o Brasil, las medidas deflacionarias en Europa fueron la receta de los capitalistas para rentabilizar sus ganancias: medidas de ajuste contra los trabajadores como bajas de salarios, despidos, aumento de los impuestos, etc. Esto de conjunto intenta desvalorizar las condiciones de vida de las masas -¡los ataques más grandes desde 1945!- y con eso intentar reducir las monumentales deudas fiscales contraídas con el rescate económico de los planes de estímulo, que dicho sea de paso, no resultaron. Ahora la economía china amenaza con hacer saltar el mercado, donde varios analistas esperan una explosión del boom inmobiliario chino y el agotamiento de los planes de estímulo.

Ambas medidas, deflación e inflación están contra los trabajadores. Con la deflación atacan el salario obrero desvalorizándolo, pero con la inflación también, puesto que suprime en la realidad el poder adquisitivo con el aumento de los productos básicos de consumo, las viviendas, en general, las condiciones de vida. Una u otra salida es contraria a la defensa de los intereses de la clase trabajadora. Son medidas de la clase capitalista y sus políticas para incrementar la rentabilidad.

Especulación con la comida… con el hambre de millones…

Un nuevo temor se ha instalado en los mercados mundiales: la especulación con el valor de la comida. Las grandes sumas de dinero que se inyectaron en los llamados países emergentes, como lo son el BRIC, que a su vez son grandes productores de comida a nivel mundial -sólo en el caso de Rusia, “el gra
nero del mundo” produce cerca del 40% del trigo que se consume a nivel mundial y China le sigue los pasos con la producción de arroz- impulsaron los precios. Con las grandes sumas de dinero que se inyectaron en ellos, la especulación llegó a niveles insospechados por la rentabilidad a futuro que estos tendrían. No menos de desmantelar los estados de bienestar social en Europa, de atacar a los trabajadores, de que aumente el desempleo, ahora “crónica” en distintas partes del mundo (con 60 nuevos millones de pobres), especulan con el hambre de la población trabajadora.

Los precios de los alimentos alcanzaron su peack el año 2008 –con una enorme crisis alimentaria a escala mundial-, para luego caer con lacrisis económica. Hoy se encuentran subiendo de manera sostenida. La principal razón pareciera ser –y es la que señala la prensa mundial capitalista- por los desastres naturales que afectan las zonas donde se producen (incendios por el verano en Rusia y las inundaciones en China), pero una cuestión que siempre ha estado clara en este mercado es que “juega” a mansalva con la especulación, puesto que con una mercancía tan preciada como es la comida no se puede ahorrar aún en tiempos de crisis. (…) “No hay que olvidar, sin embargo, que este mercado del cereal es muy propenso a la especulación.” (2). ¿Acaso la crisis alimentaria del
2007-2008 fue porque faltaba alimento? ¿Acaso hoy la humanidad no tiene una producción donde todos podríamos comer? No hay ningún problema de sobreproducción mundial de alimentos. Tampoco hay problemas de que se produce poco para el conjunto de la población. “Por el contrario, desde 1961 a la actualidad la población mundial se ha incrementado un 112%, mientras la producción mundial de granos ascendió un 164% y casi un 700% para la carne”. (3). El problema no es que no se produzca para todos, o la capacidad de esta producción. El problema es la enorme pobreza no sólo de los millones de “sobran” en el mercado del trabajo, sino de que las masas trabajadoras no tienen para consumir. ¡Pero para poder vivir, hay que comer alimentos básicos! ¿Entonces, qué se hace? O se pide el crédito, es decir, se sobre-endeuda, una de las expresiones fundamentales de la crisis mundial actual, pero en condiciones donde se ha cortado el crédito; o lo que queda es: morirse de hambre y restringir la dieta familiar: lo que viene sucediendo, ampliando el número de muertes por desnutrición y la pobreza mundial (según datos del Banco Mundial: 1.200 millones de personas viven en pobreza absoluta; el 1 % más rico de la población mundial percibe la misma cantidad de ingresos que el 57 % más pobre; 54 países son más pobres ahora de lo que eran en 1990; 1.000 millones de personas están desempleadas, subempleadas o pobres de las que el 60 % son mujeres; 245 millones de niños de 5 a 17 años trabajan con salarios paupérrimos; y según datos de la UNICEF “Más de la mitad de los niños y niñas del mundo en desarrollo carecen de bienes y servicios básicos”.).

Además, esto puede alimentar fricciones entre las propias burguesías nacionales e internacionales, puesto que la medida restrictiva de Rusia para no exportar el maíz mientras superan su crisis incendiaria, querrán las antiguas potencias agroindustriales recuperar terreno perdido, sobre todo el caso de EE.UU. Y por tanto, buscando una mayor competividad, es decir, una mayor explotación a la cual someten a sus trabajadores (4); porque los principales productores de alimentos en el mundo (como lo son China, Rusia, India y Brasil) es gracias a la sobre explotación de su clase obrera
y una constante mano de obra barata (con los salarios más bajos del mundo como China). ¡Aumento de la sobreexplotación, de las ganancias capitalistas, y aumento de los precios de los alimentos y de las condiciones de vida! ¡Esa es la receta de los capitalistas!

El problema del hambre es el capitalismo: ¡Hay que derribarlo!

Según datos de la FAO, está especulación y tendencia al alza de los alimentos, junto con la crisis mundial en ciernes, arrastrará a más de 100 millones de personas a la pobreza sólo en los próximos 5 años. Puesto que el alimento es algo de lo cual no se puede prescindir como otros bienes de consumo. La actual crisis económica es producto de las burguesías mundiales, en base a una enorme explotación del trabajo, los bajos salarios y el impulso del sobre crédito para tener ganancias en base a la especulación. Hoy intentan redoblar sus ganancias en base a un bien necesario para el desarrollo de la vida como lo son los alimentos. Como denunciamos una y otra vez, estacrisis la quieren descargar sobre los hombros de la clase obrera y el pueblo pobre, con el único fin de no ver afectadas sus ganancias y menos el status quo que les otorga el capitalismo como clase social privilegiada.

El problema de la pobreza no es el desempleo crónico al cual han empujado a millones de trabajadores con la crisis mundial, aunque también lo es. No es el consumo de países con mayores habitantes. ¡Son los bajos salarios y la enorme explotación sobre la mano de obra, el trabajo asalariado! La propia prensa tiene que dar cuenta que el “problema es el consumo” (El País. 09/07), es decir, que casi ¼ parte de la población mundial no tiene para consumir simplemente. “La pobreza no puede reducirse a una sola explicación, pero sí tiene una viga maestra que constituye la pobreza. Si a primera vista se podría decir que se trata de la falta de trabajo, intentando mirar un poco más profundamente, veremos que en realidad es el trabajo mismo. Pero no cualquier trabajo, sino que el trabajo explotado, el trabajo capitalista.” (5). Más del 60% de los trabajadores mundiales vive con sueldos bajo la canasta familiar.

La clase obrera, junto con los campesinos y el pueblo pobre, deben decir basta a esto, puesto que sólo los condena al hambre y a miseria. La especulación con los alimentos y la pobreza no es natural, es un problema social: la explotación del trabajo y la sed de ganancia de los capitalistas. En plena crisis alimentaria del 2007-2008 vimos enormes revueltas del hambre en países como Egipto, Costa de Marfil, Marruecos, Mauritania, Mozambique,
Senegal, Uzbekistán, Yemen, Bolivia, Malasia, Filipinas, Indonesia, Bengala Occidental, México o Camerún. De escalar a una nueva crisis alimentaria puede reimpulsar estas luchas. Pero la clase obrera tiene y puede dar una respuesta a este problema: expropiando a los grandes pulpos capitalistas de la industria agro-alimenticia, luchando por su estatización bajo control de la clase obrera y de los campesinos, y ligando sus demandas al conjunto de la clase obrera mundial: contra los planes de ajuste en Europa, contra los despidos y por el reparto de las horas de trabajo con un salario acorde a la canasta familiar.
Pero sólo la revolución socialista a escala mundial, permitirá que las miserias a la cual nos somete el capitalismo como clase retrocedan para que en el mundo nunca más exista la especulación financiera en torno a un bien tan preciado como lo es la comida. El socialismo permitirá poner la economía sobre bases racionales, es decir, sobre las necesidades de la población trabajadora y no sobre la sed de ganancias de los capitalistas. Que la crisis la paguen ellos, la burguesía, no nosotros los trabajadores...

Notas
(1)“¿Una nueva recaída mundial de la economía?”. Gabriel Carvajal. 27/07/2010. Ver en www.clasecontraclase.cl.
(2) Diario El País. 07/08/2010.
(3) “¡Hambre! “. Juan Chingo. 18/04/2008. Ver en www.ft-ci.com.
(4) El analista internacional Immanuel Wallerstein plantea en un artículo reciente comentando las causas de la ganancia capitalista: “Han descubierto que, si despiden suficientes trabajadores y hacen que los que se quedan laboren más duro, pueden hacer que menores ventas les brinden mayores ganancias. Eso se llama triunfo de la productividad. Ethan Harris, economista en jefe del Bank of America Merryll Lynch, es bastante honesto acerca de esto: Las compañías están exprimiendo sus costos laborales para levantar más ganancias.” (“Un solitario de Ponzi”. Immanuel Wallerstein. 08/08/2010.
(5) Análisis de coyuntura laboral. Julio de 2010. Santiago Aguiar.

www.estudiosdeltrabajo.cl.

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